
Hay plantas que te escuchan sin que hables. Que limpian sin que lo pidas. Y que te sostienen en silencio… cuando ni tú sabes qué necesitas.
🌿 Sansevieria (lengua de suegra): disuelve tensiones, discusiones y mal humor.
Ubícala en la sala o en la entrada principal para cortar lo denso desde el primer momento.
🌸 Lavanda: calma tu mente y tu corazón.
Colócala en el dormitorio o en tu rincón de descanso espiritual.
🌱 Helecho: abraza los duelos y te acompaña en los procesos de sanación emocional.
Ideal para espacios de meditación o donde más sientas vacío.
🌾 Albahaca: repele envidias, malas intenciones y bloqueos.
Ubícala en la cocina o cerca de la entrada.

💧 Sábila (aloe vera): sana y protege. Si se marchita, es señal de que absorbió por ti.
Ponla en la puerta o en esquinas donde sientas tensión.
🌿 Zamioculca: activa la prosperidad en entornos difíciles.
Perfecta para oficinas, escritorios o salas donde quieras generar expansión económica.
🌳 Palo de la felicidad: eleva el ánimo, atrae noticias buenas y armoniza emociones.
Colócala en pasillos, salas o zonas familiares.
💰 Planta de jade: símbolo de abundancia, fortuna y estabilidad.
Ubícala cerca de la entrada o en el rincón sureste de tu hogar (zona de la prosperidad).
Las plantas no solo decoran…
Te limpian. Te abrazan. Te recuerdan que todo renace.
Escribe “PLANTAS” si alguna vez una de ellas ha sido tu refugio emocional y si hoy eliges rodearte de energía viva y consciente.
